En un giro de tuerca que ha puesto a girar a la diplomacia internacional, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, Marco Rubio, aseguró este domingo 15 de febrero de 2026 que la administración de Donald Trump no busca someter al Viejo Continente. Durante su gira oficial por Eslovaquia y Hungría, el funcionario fue tajante: “No estamos pidiendo a Europa que sea un vasallo de Estados Unidos”.
Esta declaración llega para enfriar los ánimos tras el «chispazo» de la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde apenas 24 horas antes, el discurso de Rubio fue percibido por los líderes del bloque como una exigencia de alineación total y sin condiciones a la visión de Washington.
Del nerviosismo en Múnich a la conciliación en Bratislava
El cambio de retórica fue notable. Mientras el sábado se instaba a los países europeos a seguir la línea del presidente Trump sobre el orden mundial, este domingo el mensaje fue de cooperación. Rubio enfatizó que el objetivo es una “alianza revitalizada” donde Europa sea una fuerza capaz de actuar en sintonía con Estados Unidos, pero sin perder su estructura de poder propia.
Sin embargo, en Bruselas no se quedaron de brazos cruzados. La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, respondió con firmeza a las críticas previas que tachaban a la región de “woke” o en “decadencia”. Kallas defendió la robustez de la civilización europea y rechazó que la migración represente una “amenaza existencial”, contradiciendo la narrativa del mandatario estadounidense.
El eje Bratislava-Budapest: Los consentidos de Washington
La ruta de Rubio no es obra de la casualidad. Al priorizar países con gobiernos soberanistas, Washington está enviando un mensaje claro al resto del bloque. En Bratislava, el secretario se reunió con el Primer Ministro Robert Fico, un aliado ideológico de Trump que colinda directamente con el conflicto en Ucrania.
Puntos clave del encuentro:
- Guerra en Ucrania: Robert Fico elogió el enfoque de Donald Trump para detener el conflicto, aunque advirtió que la paz no llegará de forma inmediata.
- Diplomacia Energética: Estados Unidos ha jugado una carta estratégica al otorgar exenciones a Hungría para importar combustibles rusos, algo que Bruselas ha intentado frenar con sanciones.
- Próximos pasos: La gira continúa este lunes 16 de febrero en Budapest para una reunión clave con Viktor Orbán.
La sombra de la Junta de Paz
La cercanía entre Budapest y Washington es tal que se espera que Viktor Orbán viaje a Estados Unidos la próxima semana para la inauguración de la Junta de Paz de Trump. Este organismo busca ser la vía definitiva para frenar lo que Rubio describió como una guerra “muy sangrienta y costosa”. Para países sin litoral como Eslovaquia y Hungría, que dependen del gas y petróleo rusos, la postura pragmática de la administración Trump resulta más atractiva que las restricciones impuestas desde el corazón de la Unión Europea.















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